Folleto «Mes de la Patria»

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El Consulado de la República Dominicana en Valencia ha editado e impreso un folleto alusivo al «Mes de la Patria«.

paginasEl Consulado de la República Dominicana en Valencia, celebra con regocijo el “MES DE LA PATRIA”, espacio de tiempo dedicado a enaltecer los valores, que nos hacen ser cada día mejores dominicanos.
En esta época del año desde el  26 de enero al 27 de febrero, conmemoramos, tanto el nacimiento de nuestro Patricio Juan Pablo Duarte, así como la gesta independentista de 1844.
Por esta razón, queremos hacer un llamado a nuestros conciudadanos residentes en la Comunidad Valenciana, Región de Murcia e Islas Baleares, para que se unan en estas celebraciones y de esta manera hagan un ejercicio de renovación patriótica, fortaleciendo el legado que nos dejaran los hombres y mujeres que a través del tiempo han sacrificado su vida y su tiempo, en construir una patria cada vez más libre y próspera.

GLORIA ETERNA A LA REPUBLICA DOMINICANA

 

Ver el folleto en formato digital en PDF.

Folleto del Mes de la Patria.pdf

 

Doña Rufina – Primera Dominicana Fallera de Honor en Valencia

Investigando sobre la historia de los dominicanos en la Comunidad Valenciana y especificamente en Valencia Capital, el Consulado de la República Dominicana, quiere traerle este interesante documental.
Doña Rufina Paulino, (Doña Fina), dominicana de origen y nacimiento, se trasladó en el año 1960, junto a su esposo a España, precisamente a Valencia, donde hizo vida común con los habitantes de uno de los barrios tradicionales de la ciudad.
Por sus dotes morales y su belleza, fue elegida Fallera de Honor en las fiestas llamadas Fallas, celebración tradicional y única en el mundo, que se celebran todos los años del día 1 de Marzo al 19 del mismo mes.
Esta fiesta, tiene sus orígenes en un homenaje a los obreros y artesanos representados por San José, precisamente, por esta razón concluyen el 19 de Marzo.
Veamos y escuchemos las experiencias de esta dominicana, que según nuestras investigaciones, fue la primera quisqueyana en ser electa Fallera de Honor.
Este trabajo, fue realizado en el mes de Enero del año 2016, gracias a la colaboración del Señor Jaison Blanco, Francisco Mota Gil, Reineiery García y Manuel Ballester, a quienes el Consulado de la República Dominicana en Valencia, manifiesta su gratitud.

 

Nota luctuosa – Hasta siempre Hamlet Hermann

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NOTA LUCTUOSA

El Consulado de la República Dominicana en Valencia, España, cumple con el triste deber de hacer patente sus muestras de tristeza, ante el deceso del Ingeniero Hamlet Hermann Pérez, hombre que con su ejemplo, supo dar tintes de gloria a la historia reciente de nuestro país.

Hamlet, como era llamado de manera sencilla por el pueblo que lo admiraba y hoy lo recuerda con afecto y orgullo, fue maestro, deportista y luchador incansable por los mas caros derechos de la ciudadanía.

Recordamos hoy, aquellos versos del Apostol José Martí cuando escribió, «CUANDO SE MUERE EN BRAZOS DE UNA PATRIA AGRADECIDA, LA MUERTE CESA, LA PRISION SE ROMPE Y EMPIEZA ASI, CON EL MORIR LA VIDA».

Hasta siempre Hamlet Hermann

Jorge Cordero
Cónsul

Feliz Navidad y próspero año nuevo 2016

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Deseamos que en estas fiestas recibas todas las bendiciones de Dios.
Y que junto a tu familia tengas un nuevo año 2016,
lleno de amor y prosperidad.

¡Feliz Navidad!

 

Día de la Constitución de la República Dominicana

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Día de la Constitución de la República Dominicana

Día 6 de noviembre se celebra el día de la Constitución de la República Dominicana, en conmemoración del 6 de noviembre de 1844, día en que se promulgó la I Constitución Dominicana en la ciudad de San Cristobal.

 

LA CONSTITUCIÓN DEL 6 DE NOVIEMBRE DE 1844

Luego de organizarse la Junta Central Gubernativa el día 1 de marzo de 1844, ésta adoptó como constitución el Manifiesto trinitario del 16 de enero de ese año. En julio de ese mismo año, el General Pedro Santana se adueñó de la Presidencia de la Junta Central Gubernativa y los miembros de la misma se atribuyeron la calidad de Diputados.
Iglesia de San Cristóbal
Iglesia de San Cristóbal
Foto de J. Marcano

El 24 de julio de 1844, la Junta Central Gubernativa dictó un decreto, a manera de Ley Electoral, convocando a los pueblos a elegir los miembros de la Asamblea Constituyente que debía redactar la nueva Constitución de la República. Los días del 20 al 30 de agosto fueron señalados para reunirse las Asambleas Electorales.

El Congreso Constituyente, además de redactar el Pacto Fundamental de la República, tenía el encargo de elegir el primer Ejecutivo Constitucional, y debía iniciar sus labores el 20 de septiembre.

Una vez electos, los diputados constituyentes se reunieron solemnemente en San Cristóbal a partir del 21 de septiembre de 1844. La elección de San Cristóbal, a unos treinta kilómetros de la capital, se hizo, según la afirmación del cónsul francés Eustache Juchereau de Saint-Denys, a fin de dejar a los diputados «toda la libertad de opinión y de acción y de sustraerlos a la influencia perniciosa del espíritu de partido». En principio se escogió el poblado de Guerra pero, debido a la falta de facilidades, el mismo Congreso Constituyente decretó el traslado a San Cristóbal.

Los diputados por los pueblos de la parte antes española de Santo Domingo ante el Congreso Constituyente de San Cristóbal en el año 1844, firmantes de la Constitución de la República, fueron (por pueblo):

Azua Buenaventura Báez y Vicente Mancebo
Baní Andrés Rosón
Bánica Antonio Gimenes
Boyá Manuel González Bernal
Cotuí José Valverde
Dajabón Manuel Díaz
El Seibo Juan Acosta y Julián Aponte
Hato Mayor A. Ruiz
Higüey José Mateo Perdomo
La Vega Casimiro Cordero y Juan Reynoso
Las Caobas Juan P. Andújar
Los Llanos Facundo Santana
Las Matas de Farfán Santiago Suero
Moca Fernando Salcedo
Monte Plata (El mismo representante de Boyá)
Montecristi Manuel Abreu
Neiba Bernardo Aybar
Samaná Antonio Gutiérrez, Vicepresidente del Congreso
San Cristóbal Jesús Ayala
San Francisco de Macorís José María Medrano
San José de las Matas Juan Lopes
San Juan Juan A. de los Santos
San Rafael J. N. Tejera
Santo Domingo Manuel María Valencia, Presidente del Congreso
Domingo de la Rocha
José María Caminero, Secretario
Santiago M. R. Castellanos
Juan Luis Franco Bidó, Secretario
Domingo Antonio Solano
Puerto Plata José Tejera

Para presidente del Congreso fue elegido Manuel María Valencia, Diputado por Santo Domingo, y el día 26 del mismo mes una comisión de la Junta Central Gubernativa, escoltada por una compañía de dragones, fue a felicitar a los constituyentes por su instalación, pronunciando con tal motivo un largo discurso Tomás de Bobadilla, quien encabezaba la comisión.

Pero el acto formal de presentarse ante el Congreso Constituyente un portavoz del organismo que provisionalmente dirigía los destinos de la República, tenía dos objetivos principales: uno, el propósito de reconocerle u otorgarle a la Asamblea facultades especiales propias de un Congreso Nacional ordinario, ya que el discurso de Bobadilla en parte era un informe de las principales actividades del Poder Ejecutivo durante el tiempo que llevaba de vida la República; y el otro, recordarle a los constituyentes cuáles eran el tono y el compás de la política en aquellos momentos; en cuya virtud el orador se expresó en forma tal que los diputados pudiesen sacar sus propias conclusiones.

Hallándose el Congreso ocupado en las tareas preparatorias de su reglamento interior y del proyecto de Constitución, se produjo el primer rozamiento entre ese cuerpo legislativo y la Junta, con motivo de haberle remitido el organismo que ejercía las funciones del Poder Ejecutivo un proyecto de empréstito a los constituyentes para que, actuando como Congreso ordinario, conociesen de él y le diesen su aprobación.

La citada operación financiera había sido convenida entre el súbdito inglés Herman Hendrik, “vecino de la ciudad de Londres” y tres representantes nombrados por la Junta Central Gubernativa, por la cantidad de 1,500,000 libras esterlinas, pagaderos en treinta años al 5% de interés anual; operación que fue rechazada por el Congreso por considerarla demasiado usuraria y excesivamente perjudicial para la Nación.

La votación en contra del proyecto enviado por la Junta fue unánime. Santana nunca consideró la posibilidad de un rechazo y su indignación al tener conocimiento de la decisión del Congreso se manifestó por medio de un decreto de la Junta Central Gubernativa, de acuerdo con el cual este organismo se atribuía la facultad de enjuiciar a los legisladores por el crimen de traición a la Patria, y cuyos términos les fueron comunicados a los constituyentes, advirtiéndoles que desde aquel momento el organismo que ejercía las funciones del Poder Ejecutivo,

… asumía en sí todos los poderes hasta que fuera sancionada la Constitución y que, por consiguiente, la Asamblea debía limitarse a sólo la formación del Pacto Fundamental del Estado, haciéndola responsable de los perjuicios que pudieran resultar a la Nación si persistía en sus propósitos.

Esta actitud de la Junta llenó de alarma a los constituyentes por lo que el Diputado Buenaventura Báez, planteando la cuestión vital de inmunidad de los legisladores, sometió una moción que, al ser aprobada por la Asamblea, dio origen a una declaración consagrando la inviolabilidad de los miembros del Congreso Constituyente.

De allí en adelante los constituyentes pusieron gran cuidado en redactar una Carta que restringiera las facultades del Poder Ejecutivo.

Una comisión integrada por Vicente Mancebo, Buenaventura Báez, Manuel María Valencia, Julián de Aponte y Andrés Rosón, preparó el programa de la Constitución y presentó el proyecto de la misma el día 22 de octubre.

El proyecto aprobado estableció el Gobierno esencialmente civil, republicano, popular, representativo, electivo y responsable; mantuvo como límites de la República los de la antigua colonia española de Santo Domingo, dejando así sentado el desconocimiento de la ocupación mantenida por los haitianos en los pueblos de San Miguel de la Atalaya, San Rafael, Hinca y Las Caobas, para cuya representación el Congreso decidió elegir diputados; concedió amplias facilidades para la inmigración, y estableció como sistema electoral el del voto indirecto.

Estableció el principio de que el Poder Legislativo es el representante de la soberanía nacional, y colocó al Poder Judicial en posición independiente, mientras que al Ejecutivo lo sujetó a normas.

Cuando Santana y sus asesores estudiaron el proyecto se sintieron inconformes porque consideraron que el mismo dejaba poco campo de acción al Presidente de la República para actuar con la prontitud que las circunstancias del país lo exigían. Santana se negó a aceptar ser elegido como Presidente si se mantenía el texto de la Constitución como estaba, aduciendo que el Poder político en la República Dominicana debía ser militar y no civil, pues el estado de guerra así lo demandaba.

Al principio, los miembros del Congreso Constituyente se mostraron reticentes a aceptar las exigencias de Santana produciéndose una crisis política que mantuvo una gran tensión entre la Asamblea y la Junta Central Gubernativa, incluyendo movimientos de tropa que llegaron hasta el propio San Cristóbal.

Finalmente, esta crisis se resolvió cuando, a instancias de Tomás Bobadilla (aunque el cónsul Saint-Denys se atribuyó la autoría), se incluyó un nuevo artículo en el texto constitucional, artículo que resultó ser el número 210 de la Constitución y que decía:

Durante la guerra actual y mientras no esté firmada la paz, el Presidente de la República puede libremente organizar el ejército y la armada, movilizar las guardias nacionales y tomar todas las medidas que crea oportunas para la defensa y la seguridad de la Nación; pudiendo en consecuencia, dar todas las órdenes, providencias y decretos que convengan, sin estar sujeto a responsabilidad alguna.

Una vez aprobada la adición del artículo al texto constitucional, el Ejecutivo no halló más objeción que hacer. En esta forma la Constitución fue promulgada el 6 de noviembre de 1844.

Tomada de la página del Sr. José E. Marcano

David Ortiz se une al ‘Club de 500 jonrones’

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El toletero dominicano David ‘Big Papi’ Ortiz se unió este sábado al codiciado ‘Club de los 500′ jonrones en las Grandes Ligas luego de sonar dos bambinazos, en el partido que sus Medias Rojas de Boston le ganaron 10×4 a los Rays de Tampa Bay.

Ortiz se convirtió en el jugador número 27 en la historia de las Mayores en despachar 500 vuelacercas. El ‘Big Papi’ había sonado un vuelabarda (499) en el primer inning contra el abridor Matt Moore, para poner a su equipo al frente en ese momento 3×0.Continuar leyendo…

Día internacional de la Alfabetización – 8 de septiembre

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Día internacional de la Alfabetización – 8 de septiembre

A través del Plan Nacional Quisqueya aprende COntigo logramos reducir la tasa de analfabetización nacional de un 12% en 2012 a un 8% en 2014, según los datos del censo ENHOGAR de estadisticas de ONE, estimando lograr el 5% al finalizar este año 2015 cuando nuestro país se declarado territorio libre de analfabetismo.

Ya son 594.327 personal alfabetizadas.

En Alfabetización estamos avanzando!

Embajador Hatiano envía carta a Martelly con un riguroso cuestionamiento al sistema

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Embajardor Hatiano envía carta a Martelly con un riguroso cuestionamiento al sistema

Supplice: Estado no da actas a ciudadanos hace 211 años

RECONOCE HOSPITALIDAD Y AYUDA BRINDADA POR EL GOBIERNO DOMINICANO A COMPATRIOTAS

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A continuación, la carta en texto:

EMBAJADA DE LA REPÚBLICA DE HAITÍ, SANTO DOMINGO, R.D.

Santo Domingo, 21 de julio 2015

Su Excelencia Michel Joseph Martelly Presidente de la Republique de Haití

Su escritorio

Señor Presidente, Después de haber tenido durante noventa y dos (92) días con honor, respeto, conciencia y patriotismo la enseña bicolor nacional en el territorio de Duarte, Sánchez y Mella (sic.), hoy tengo el honor de presentarle sin mácula en estos pliegos gloriosos el sentimiento patriótico de haber tratado de ser útil.

Le ruego que crea que la decisión de hacer este gesto simbólico no es ni el resultado de una emoción pasajera ni un cálculo interesado en ver una agenda vergonzosa.

El hábito de instrucciones claras y precisas, coherentes y en armonía con las reglas del juego de la diplomacia y la ética en la administración pública terminaron por hacer de mí (después de todo este tiempo) un cuadro ansioso de resultados y que sobre todo toma en cuenta el peso de la realidad objetiva de las cosas y las relaciones.

Es con calma, sabiduría y perspicacia que se resuelven los conflictos entre Estados.

La gestión de las relaciones entre Haití y la República Dominicana exige de los diferentes actores una actitud, racional, razonable, donde no caben el amateurismo y la improvisación.

La República Dominicana es un vecino con el cual estamos condenados por la geografía a vivir juntos a pesar del desarrollo desigual que acompaña a un diferencial marginal de acceso a bienes y servicios.

Le escribí varias cartas que lamentablemente han quedado sin respuesta, y en mi último informe del 14 de julio, tomé la precaución de reiterarle la urgencia de que la diplomacia haitiana tenía que gestionar la crisis no sólo en la lógica de la de los intereses nacionales, sino también de favorecer el diálogo constructivo.

Es responsabilidad del embajador de Haití en República Dominicana velar porque persista el equilibrio entre el respeto a nuestra dignidad como pueblo, nuestros valores, nuestros hábitos y costumbres, mientras de manera realista se mantiene abierta la puerta del diálogo. ¿Sabe Ud. por qué? Porque mientras usted lee estas líneas: a) miles de nuestros hermanos y hermanas siguen cruzando la frontera “anba fil” [por debajo de los alambres] en la búsqueda de un bienestar; b) decenas de mujeres y adolescentes haitianas paren cada día a sus hijos en los centros hospitalarios dominicanos; c) 44,310 jóvenes asisten a universidades estatales y centros académicos privados, sin olvidar a los que viven en la frontera, que van a las escuelas primarias y secundarias en territorio dominicano por la mañana y regresan por la tarde a Haití: d) muchos de ellos que, de regreso voluntariamente a su país por numerosas razones en estos últimos días, planean regresar para retomar el “trabajo” que abandonaron y donde cuentan con ellos: e) cientos de miles más están esperando en vano por los documentos prometidos y que les habrían permitido regularizar su estatus migratorio.

¡Esa es también la otra cara de la realidad que tenemos la responsabilidad de manejar! En doscientos once años no hemos tenido éxito en reducir las diferencias socioeconómicas o atenuar la espinosa cuestión del color. Tampoco hemos logrado entregarles a nuestros ciudadanos un acta de nacimiento que pruebe que ellos existen y crear una situación interna que habría evitado que millones de haitianos y haitianas salieran del país a cualquier precio y, a veces, en cualquier condición. Si no aceptamos el hecho de que exis- te un problema, no habrá solución.

Señor Presidente:
Yo entiendo a Haití en la lógica de su pasado, en los meandros de su historia, en sus pasos en falso, con sus estados de ánimo, sus ambiciones, pero sobre todo con sus deficiencias, debilidades, limitaciones y decepciones.

Conozco también a nuestros hermanos y hermanas con su amor por la vida, su amor a la Patria, el respeto hacia los Padres Fundadores, el orgullo de ser afrodescendientes, pero también con su desdén por la verdad y la actitud a menudo irresponsable en el manejo de la res pública.

Usando una metáfora que usted comprenderá, aquellos que viajan en el “har” temprano no lo dejan hasta el final. Yo generalmente hago el recorrido hasta el final, pero algunos contratiempos a veces me obligan a un cambio de itinerario para evitar cualquier desafortunado juicio de la historia.

Señor Presidente:
El país espera que usted sea firme y que no sea prisionero de relaciones pasadas o consejos que vienen de fuentes sospechosas. El pueblo le tuvo confianza al permitirle acceder a la más alta magistratura del Estado.

Por lo tanto, cuenta con usted.

No soy el primer embajador de Haití en República Dominicana a recordar, pero espero ser el último en evitar que precisamente al otro lado de la frontera se siga creyendo que si la derrota de la inteligencia parece ser la constante nacional, el fracaso de la política parece serlo también.

Así que regreso a casa, para reunirme con los miembros de mi familia, reencontrar el calor de mis relaciones, revivir esta cultura que me impregna, mientras espero lo mejor para Haití.

Representar y servir a Haití en la República Dominicana ha sido un gran honor para mí.

Reciba, Señor Presidente, mis muy patrióticos saludos,

Daniel Supplice